Es socia de dimad y desde 2015 participa de manera activa en los encuentros anuales de asociaciones de diseño ENAD organizados por READ. Es una de las impulsoras del colectivo Gráficas en negro (GEN) que se ha consolidado como grupo de trabajo para ayudar a incorporar la perspectiva de género en nuestra profesión.

 

Myriam Cea es Técnica superior en Artes aplicadas a la escultura, grabado y técnicas de estampación y graduada en diseño gráfico por la Escuela Superior de Diseño de Madrid. Experta en conceptualización y conducción de procesos creativos, actualmente se especializa como Ux Researcher. En su trayectoria como diseñadora ha coordinado la estación de trabajo de Gráfica Libre en Medialab Prado Madrid, desde donde ha investigado y divulgado el conocimiento compartido y el uso de las herramientas libres en el ámbito del diseño, impartiendo charlas y talleres en el ámbito nacional e internacional. En 2013 funda Gráfica Liebre, un estudio open source desde el que ha colaborado activamente con proyectos culturales y entidades del tercer sector. En 2017 funda su propio estudio y se dedica al diseño editorial y a la mentoría creativa. Desde 2020 es docente de Producción gráfica y creatividad en la escuela CEI de Madrid.

 

 

¿Cuál crees que es el mayor de los retos de las mujeres dentro del diseño?

Creo que uno de los retos sigue siendo terminar con el uso de estereotipos sexistas tan arraigados en la creación de la cultura visual.

 

De todo lo que has hecho laboralmente ¿qué trabajos consideras más representativos?

Siento especial afecto por el diseño editorial, lo considero una gran responsabilidad. He aprendido mucho de cada una de las experiencias a las que me he enfrentado, aunque a veces el aprendizaje es más significativo para mis clientes, cuando descubren que lo que necesitan no es lo que tenían en mente. En ese momento casi mágico de descubrimiento mutuo se genera una confianza preciosa que da sentido, desde mi punto de vista, a la profesión. Los proyectos que me permiten trabajar con personas implicadas, ya sean clientes o personas usuarias, son los que más me gustan, en ese sentido donde me encuentro más cómoda es facilitando sesiones creativas.

¿Compartirías con nosotras el que consideras el mayor acierto de tu carrera profesional?

Qué difícil. Siempre me ha gustado explorar y aprender nuevas disciplinas, quizá el mayor acierto haya sido no encasillarme y seguir aprendiendo. Mi primera formación oficial fue artística en escultura y grabado. Después estudié diseño gráfico y, como tengo una tendencia casi innata hacia el diseño centrado en las personas acabo de formarme como Ux Researcher.

 

¿Y un tropiezo del que aprendiste mucho?

Con cada tropiezo hay un cambio de ruta que nos impulsa, a veces más o menos lejos. Al fin y al cabo los errores son los impulsores de la creatividad. Creo que con la edad he aprendido a ver el lado bueno de los errores. A esto también me ha ayudado mucho formar parte de la comunidad de diseño open source donde el valor de un error puede ser asombroso. 

 

¿Cuál crees que debería ser el salario justo para el trabajo que desarrollas?

Un salario justo sería aquel que reconociera la importancia del diseño y su valor como impulsor social y económico. Hasta que la sociedad no entienda el valor del diseño seguiremos dando muchísimo más de lo que recibimos

 

En perspectiva ¿qué conocimiento y/o habilidad relacionada directamente con tu profesión crees que te hubiera resultado más útil aprender antes? ¿Y de las que son más transversales? Como por ejemplo temas administrativos, legales…

Pues creo que tengo la suerte de haber estudiado en una escuela de diseño con un profesorado increíblemente preparado, profesional y diverso. Fueron años fascinantes en los que aprendí muchísimo. ¡Viva la escuela pública!

Nos puedes contar alguna frase o actitud “de señoro” con la que te hayas encontrado y se te haya quedado grabada…

Lamentablemente es tan común cruzarse con este tipo de actitudes que no sabría qué decir. Pero una de mis “favoritas” es cuando me preguntan por mis “limitaciones horarias” por el hecho de ser madre. Y otra, sería la de “eres demasiado sensible” como si eso fuera una desventaja. En mi caso lo vivo como un auténtico don, soy una persona altamente sensible (PAS) junto al 20% de la población.