Escribe y dibuja sobre psicología, pareja, maternidad…
y lo que surja (o le dé tiempo).

 

Es autora de cuatro libros, “Amor con ojeras” (Lunwerg, 2016), “Gustirrinín” (Editorial Minis, 2018), “50 sombras de mami” (Lunwerg, 2019) y “Yo te lo explico” (Oberon, 2021), así como del blog lapsicomami.com que cuenta con numerosas lectoras y una comunidad cada vez mayor en redes sociales.

 

De todo lo que has hecho laboralmente ¿qué trabajos consideras más representativos?

Además de mi consulta, de la que estoy muy orgullosa (y me enamora el alma, como a la Pantoja) diría que mi último libro, Yo te lo explico, porque con él he logrado el equilibrio entre divulgación y humor que buscaba, y eso da gustito.

 

¿Cuál crees que es el mayor de los reto de las mujeres de la profesión?

Tener espacio, visibilidad y que no se nos encasille por defecto en “si es mujer, lo que hace es solo para mujeres”, parfavar ya.

¿Compartirías con nosotras el que consideras el mayor acierto de tu carrera profesional?

Con vuestro permiso voy a decir dos, jejeje: la primera es haberme permitido explorar y aprender de distintas disciplinas y sectores profesionales, haber tocado los palillos que me iban interesando personal y profesionalmente, aunque parecieran de dimensiones diferentes e irreconciliables. Es de ese cóctel del que vivo y disfruto ahora.

Y segundo, pero igual de importante, abrir mi blog -lapsicomami.com-. A través de él me han llegado oportunidades increíbles, los libros, charlas, proyección… Y eso que el objetivo cuando lo abrí era desahogarme un poco, y reírme un mucho, de esa maternidad que estrenaba.

 

¿Y un tropiezo del que aprendiste mucho?

De la autocensura y del hacer las cosas pensando demasiado en los demás y en sus posibles críticas/lecturas. Me costó mucho salir de ahí, pero me quedé en la gloria y se nota en todo lo que he hecho después: más fluido, más rico y encima me lo he pasado mejor haciéndolo. Todo ventajas.

 

¿Cuál dirías que fue el momento exacto que cambió tu carrera/forma de ver las cosas para siempre?

De nuevo me tengo que remitir al blog: ahí me di cuenta de que podía combinar mi profesión “formal” -psicóloga- con el humor (que es mi estilo de vida) y los dibujitos que tanto me gustaba hacer, y confirmé que eso no solo no restaba credibilidad o “formalidad” a mi discurso, sino que hacía fácil abordar ciertos temas, ayudaba a relativizar, gestionar y reflexionar a quien me leía. Viva.

Algo que siempre se debe incluir en un portfolio y algo que evitarías.

He de decir que nunca he presentado un portfolio (de hecho no tengo) y por lo tanto mi opinión debería ser tenida en cuenta entre cero y nada. Pero si tuviera que pronunciarme, diría que incluiría cosas con las que estuviera a gusto, que tuvieran un sentido, ya sea a nivel “eficacia” -es decir, que cumplieran la función para la que las hice- o que definieran mi estilo, mi “rollo”. Cuando hacemos las cosas muy enfocados en lo que creemos que los demás quieren perdemos saborcito.

 

¿Qué consejo le darías a una mujer que está empezando?

Le daría un abrazo lo primero, que empezar es jodido, y luego le preguntaría si necesita algo y en qué puedo ayudarla, porque de opinadores profesionales está el mundo lleno y seguro que ya le han puesto la cabeza como un bombo. Y si me preguntara, le diría que sea curiosa, que investigue qué hacen otras personas, qué se hace en otros países, que disfrute lo que pueda y que se cuide para cuando venga la bajona, las dudas o las inseguridades, que están al acecho, las jodías.

 

Y para terminar, ¿nos recuerdas alguna frase o actitud “de señoro” con la que te hayas encontrado durante tu carrera profesional y se te haya quedado grabada?

“Me gusta tu trabajo porque en realidad eres como un tío”. Ole, ole y ole.